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ANTE LA OPORTUNIDAD DE ABORDAR EL COMERCIO INTERNACIONAL CON UN ENFOQUE SISTÉMICO 

Gustavo Scarpetta, Héctor H. Juárez

En cada proceso de importación que se realiza en el puerto de Buenos Aires -que concentra el 90 por ciento del total nacional- intervienen no menos de diez sujetos: importador, despachante de aduana, transportista, terminal portuaria, Aduana, Banco Central, Prefectura, Banco Nación, y otros tantos organismos (Renar, Anmat y Sedronar, etc.).

En el proceso de exportación pasa otro tanto (intervienen no menos de siete sujetos con el agregado del costo de transportar la mercadería desde el lugar de producción hasta el puerto de embarque).

En el caso de las entidades públicas, cada una establece de manera autónoma y unilateral una serie de pautas e instrucciones operativas que inciden en el tiempo de desaduanamiento y en sus costos. Esa visión de compartimentos estancos es la que hay que superar con un enfoque distinto, superador: el método sistémico.

El 23 de mayo último, la Argentina comunicó formalmente a la Organización Mundial del Comercio (OMC) su voluntad de adherir desde su entrada en vigencia -prevista para fines de este año- al Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC), sellado en la Novena Conferencia Ministerial de Bali, Indonesia, en diciembre de 2013.

Esa decisión implica que el país deberá abocarse de manera inmediata a la conformación del Comité de Facilitación del Comercio, tal como prevé el Acuerdo, y que en esa tarea deberán participar los distintos organismos públicos y entidades privadas que intervienen en el comercio exterior argentino, con diverso grado de representatividad y responsabilidad.

La puesta en marcha de ese organismo constituye una oportunidad histórica para abordar el comercio exterior con una visión o enfoque sistémico.

Como en los humanos

Al igual que el sistema circulatorio en el cuerpo humano, el flujo internacional de mercaderías en un país, claramente constituye un sistema en donde todos los bienes que se importan y exportan equivalen a los componentes de la sangre, y los sujetos que intervienen en la operatoria a los órganos del cuerpo humano que forman parte del circuito.

El mecanismo de funcionamiento son los procesos y regímenes aduaneros, que equivalen a la sístole y diástole cardíaca, y por último, las propiedades emergentes constituidas por el ingreso de bienes y divisas para satisfacer necesidades de los ciudadanos, es equivalente al suministro de nutrientes y oxígeno que realiza la sangre.

El equilibrio de la balanza comercial nacional equivale al equilibrio de la temperatura corporal que el sistema cardiovascular otorga al cuerpo humano.

Y así como el organismo posee sensores que detectan la presencia de lastimaduras e inflamaciones que desvían u obstruyen el flujo sanguíneo, la conformación de una mesa de diálogo y coordinación permanente, donde participen todos los protagonistas del comercio exterior, permitirá monitorear y coordinar tareas en aquellas áreas que presenten demoras u obstáculos al flujo de mercaderías.

Lejos del mundo

Suele afirmarse que la Argentina está lejos del mundo, que los mercados a los que vende sus productos están distantes.

La Cámara de Comercio Internacional realizó un trabajo en el cual calculó la distancia promedio que recorren las exportaciones de cada país, y en promedio mundial, cada exportación recorre 4656 kilómetros para llegar a su destino.

Al mismo tiempo, las exportaciones argentinas viajan 8913 km en promedio, casi el doble que el promedio global.

Está distancia, sumada a una estructura logística interna basada en transporte por camión en lugar de transporte ferroviario implica una logística ineficiente y onerosa.

Para seguir con las comparaciones, podemos citar que el promedio de los 10 países más exportadores es de 4278 km. O sea, los que más exportan, recorren la mitad de kilómetros de que los que viajan las mercancías argentinas.

Habitualmente las comparaciones de la Argentina hacen realizan con dos países como Australia y Nueva Zelanda, tanto por su ubicación en el hemisferio sur y por la distancia a los principales mercados, como por los tipos de mercadería exportadas.

Las mercaderías de Australia tienen que recorrer 8615 km para llegar a destino, y las de Nueva Zelanda, 10.099, distancias similares a las de la Argentina.

Ambos países ya ratificaron el AFC. Estas naciones, cuyos mercados se encuentran lejos, reconocen la importancia de reducir los costos de los procesos administrativos de importación y exportación.

Aunque los costos de ambos países para exportar parecen ser bastante diferentes. Según el Doing Business 2016 del Banco Mundial, el costo de exportar un contenedor desde la Argentina es de 1910 dólares, mientras que el de Australia es US$1538 y el de Nueva Zelanda US$694. Estos datos contienen trámites y documentación, transporte interno y costo de frontera o puerto.

La Argentina es cara para exportar, por lo cual, la reducción que promete el AFC es esencial para nuestra economía. Mejorar el proceso de exportación puede significar ingresar a más mercados.

En su obra magna Tratado de Filosofía, el epistemólogo y filósofo argentino Mario Bunge dice que todas las cosas (tanto materiales como inmateriales) constituyen un sistema o forman parte de un sistema. Define sistema al conjunto de elementos relacionados y estructurados entre sí, con un mecanismo de funcionamiento propio, y con propiedades emergentes, en donde el todo no es igual a la suma de las partes.

La investigación de un sistema concreto requiere la construcción de un modelo C.E.S.M. que consiste en la descripción de la Composición (sus partes o elementos), el Entorno (elementos externos que modifican a los componentes del sistema o que resultan modificados por ellos), la eStructura (relaciones entre los componentes) y por último el Mecanismo (procesos que se dan dentro de un sistema).

Aquí debemos tener presente que el análisis sistémico resulta de absoluta utilidad para la comprensión de fenómenos complejos tales como el comercio internacional o los procesos de integración regional, toda vez que presupone la existencia de niveles sistémicos, esto es que un sistema forma o puede formar parte de un sistema más grande que podemos llamar metasistema o estar compuesto de subsistemas, los que a su vez pueden estar compuestos de otros más pequeños aún, y así podríamos seguir hasta llegar a los componentes más elementales.

Elementos

Complementando esta línea de análisis, y considerando que nuestro objeto de estudio es el flujo internacional de mercaderías en un espacio territorial determinado (en nuestro caso, la Argentina), debemos precisar algunas particularidades vinculadas a dicho objeto, y para ello, lo haremos precisando cada uno de los conceptos CESM referidos precedentemente:

Composición. Los elementos que conforman el sistema de comercio exterior argentino son la totalidad de las mercaderías que se importan y exportan.

Entorno. El resto de los países y bloques regionales del mundo.

Estructura. Son todos los procesos que regulan la importación y exportación de mercaderías.

Mecanismo de funcionamiento. Aquí está el quid de la cuestión, la forma en que funciona el sistema, y en particular, el rol que poseen cada uno de los protagonistas en cada uno de los procesos.

La Argentina se encuentra ante una posibilidad histórica de abordar toda su problemática de comercio exterior de una forma integral y sistémica, con participación de todos los sectores y con un instrumento administrativo y otro metodológico que le permitirá mejorar procesos para participar en mejores condiciones en el competitivo mercado internacional en donde los méritos no son solo empresarios, sino de todo el sistema que le sirve de soporte.

¿De qué vale tener una de las tierras más productivas del planeta si al momento de poner nuestros productos en la góndola internacional, los mismos son desplazados por otros competidores que llegaron más rápido y con menores costos?

Hay que trabajar muy fuerte, coordinando acciones y esfuerzos en miras a lograr un objetivo común concreto: eliminar la desventaja competitiva del país.

La tarea no es sencilla y no se logra de un día para el otro. Pero es necesario comenzar.

Los autores son abogado, profesor universitario y Miembro del Grupo de Redacción del Código Aduanero del Mercosur, y contador y Magister en Administración Tributaria y Hacienda Pública (Instituto de Estudios Fiscales de España)

FUENTE: LA NACIÓN

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Gustavo Scarpetta, Héctor H. Juárez

El artículo 23.2 del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) de la OMC establece que cada miembro establecerá un Comité Nacional de Facilitación del Comercio (CNFC) para facilitar la coordinación interna y la aplicación de las disposiciones del Acuerdo.

Ese organismo, constituirá el instrumento de gestión, el punto de encuentro, la plataforma o mesa de trabajo en donde se procederá a:

Identificar las necesidades y prioridades del país en materia de facilitación del comercio

Asegurar la coordinación y cooperación entre todos los sectores involucrados en la facilitación del comercio

Propiciar la simplificación, estandarización y armonización de los procedimientos vinculados a la importación y exportación de mercaderías.

Si bien no existe un parámetro mundial para su conformación y han sido diversos lo modelos ya implementados en el mundo, debemos rescatar tres presupuestos que consideramos esenciales para el correcto funcionamiento del organismo:

Conformación. Acorde con la experiencia recogida a nivel mundial y el método sistémico adoptado para el tratamiento de los problemas, se considera necesario que todos los actores que intervienen en los procesos de importación y exportación se encuentren representados, esto es, una composición mixta, con representantes del sector público y privado.

En ese sentido y en lo que respecta al sector privado nacional correspondería la participación de la Cámara de Exportadores de la República Argentina, la Cámara de Importadores de la República Argentina, el Centro de Despachantes de Aduana, la Cámara de Depósitos Fiscales Privados, Asociación de Bancos Argentinos, Cámara Argentina de Prestadoras de Servicios Aeroexpresos, Cámara de Compañías Aéreas, Centro de Agentes Marítimos, Federación de Cámaras de Comercio Exterior, y Asociación de Importadores de la República Argentina, entre otros.

En lo que respecta al sector público deberían encontrarse presentes el Banco Central, el Banco de la Nación Argentina, la AFIP, el Ministerio de la Producción, de Hacienda, de Transporte, del Interior, la Cancillería, Senasa, Anmat, Sedronar, y el Instituto Nacional de Vitivinicultura, entre otros.

Claridad de Objetivos. Las metas del CNFC deben ser mensurables (por ejemplo, bajar los tiempos de desaduanamiento al promedio regional, igualar los costos de transporte por contenedor con otros países de la región, etc.), realistas (alcanzables conforme al contexto nacional) y provistas de plazos de cumplimiento (pueden establecerse escalas de cumplimiento para períodos determinados), estableciendo mecanismos de control y evaluación para medir los resultados.

Liderazgo. En lo que respecta al rol que correspondería asignar a los participantes, debe tenerse presente que las disposiciones del AFC reguladas en la Sección I, artículos 1 al 12, están claramente vinculadas con las aduanas (con la aplicación plena o parcial del 98% de las disposiciones).

Esa circunstancia, sumada a la experiencia de las administraciones aduaneras en la coordinación de acciones con el sector privado (a través de los Consejos Consultivos), convierten al organismo aduanero en el natural candidato a liderar los cambios a realizar.

Esta circunstancia es coincidente con los resultados de la encuesta realizada por la Organización Mundial de Aduanas (actualizados a enero de 2016) que indican que de los 78 miembros que respondieron a la encuesta, 33 indicaron que ya cuentan con un CNFC. En por lo menos 19 de los 33, la Aduana ocupa el puesto de presidente o de vicepresidente del Comité Nacional de Facilitación del Comercio.

FUENTE: LA NACIÓN 

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